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Todos copiamos y copiamos

copiamos para llegar y para perdernos

copiamos para construir y para tirar abajo

copiamos y nos dejamos copiar

en una serie infinita

que hará de las prodigiosas obras

y de las extremas injusticias

creaciones de todos.

Un deseo

Del infierno la semilla es un deseo. Alabanza a la determinación del enfermo crónico que borró senderos inexistentes que trazó un arco sin iris que ensució la tierra con flores.…
Video de Sombras de Colores

Video de Sombras de Colores

Para la segunda presentación de mi libro, que fue en la Feria del Libro de Mendoza, armé un video con fotos que representan todo lo que me inspiró para escribir las Sombras de Colores. Me acompañó Fito Páez, con su Mariposa Tecnicolor.

En el mar violeta

 

«Julián me había dicho una vez que un relato era una carta que un autor se escribía a sí mismo para contarse cosas que de otro modo no podía averiguar”.

Carlos Ruiz Zafón (La sombra del viento)

 

Soy un perdedor. No es que acostumbre derrochar dinero en el casino, ni que sea malo jugando al truco, ni que me falte talento para seducir a una mujer. Lo que me sucede es que pierdo todo, todo, todo. Muchas veces he tenido la sensación de llevar algo que solo se me desprende. No entiendo cómo algunas personas pueden acumular y guardar. ¿Alguien de aquí conserva su primer teléfono celular? Bueno, te felicito. Yo perdí todos los que he tenido, menos el que llevo, por ahora.

Ayer a la tarde creí haber encontrado la razón de mis pérdidas. Fue en aquella galería comercial, donde entré casi sin pensarlo tal vez para refugiarme del sol.

Escribir para vender

Escribir para vender

La publicación de mi primer libro, este año, planteó en mí un interrogante ¿Ahora escribo para vender? Cien ejemplares de Sombras de Colores recibí en mayo y aún me quedan más de treinta sin entregar. Si lo pienso por este lado, me convendría buscar un trabajo de periodista freelancer y dejar de redactar post en un blog sin publicidad.

Esa parte

No aparece la fórmula perfecta

y repito los pasos en crudo

y descarto posibilidades oblicuas

y consagro elevadas intenciones

pero surge de nuevo

un Para qué todo esto

un De qué sirve tanto

un Quién lo necesita

y mis esferas

mis sustancias

y hasta el hornillo donde apoyo el crisol

vuelan con sacudidas

que nacen en esa parte de mí

que ya aborrecí otras veces.

Deseos retrospectivos

Y salía a la calle con la ropa impregnada de peste a incienso. El mareo que sentía recordaba los viajes de vacaciones en las sierras de Córdoba, cuando peleábamos con mi hermano para ocupar el mayor espacio del asiento trasero del Ford Falcon. Casi siempre terminábamos manchando el auto. Yo, por el vértigo, y mi hermano por verme vomitar. Mi madre se enojaba muchísimo conmigo, me repetía que debía mirar para adelante el paisaje divino y dejar las revistas de historietas para cuando llegáramos. Mi padre limpiaba y perfumaba el coche antes de continuar camino.