Poema de las tetas caídas

El de las tetas caídas. Este es el poema que más me piden que recite y que he disfrutado memorizar para compartirlo. Nació en medio del proceso de aceptar los cambios que aparecieron en mi cuerpo después de los embarazos y del dar de mamar.

En este blog no he escrito mucho de temas tabú. Alguien puede pensar que me avergüenza hablar así de mi cuerpo. Y es cierto, al principio me costó, pero cada vez me resulta más natural hacerlo.

Poemas recitados

Recuerdo con alegría una vez que compartí este poema en una peña y una señora mayor se paró para aplaudir de pie y felicitarme. En otra oportunidad Yoel, mi compañero, cerró con un «¡Hurra!» que no esperaba: «Yo también amo esas tetas caídas» y la risa de los presentes.

Debo admitir que hubo un recitado que me costó bastante, en la playa. El desafío que me propuso mi hermana Evangelina terminó en un video algo atrevido que pongo al final.

Entonces, aquí la invitación: Aceptar el cuerpo frente al espejo, aceptar el río seco frente a lo que se espera de una madre. Aceptarte diferente y amarte así.

Este es el poema de mis tetas caídas:

PH: Eliana Drajer

Desiguales

Nuestras historias se parecen. Un hilo de seda traza cada punto, bordado infinito.   Nuestras miradas se parecen, encuentran la tarde roja dibujan juntas el amanecer.   Nuestros cuerpos se…
Escribo gratis

Escribo gratis

Envié un texto similar a este a una revista que convocaba a escritores a publicar sus ensayos, gratis. No publicaron este escrito, no sé por qué. Esta entrada no tiene foto porque no conseguí ninguna que me gustara, gratis.

La asesina

Mercedes hace un poco de pichí en el frasco. Lo pone al lado de su pierna buena. Se agacha un poco más para tirar en la letrina lo que queda. Que no pasa nada le había dicho una vez la comadrona, que no se le va a escapar el niño por más que se agache, que está atado al cordón.