Presente en Buenos Aires
Presento el libro Sombras de Colores en la 43° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Es 4 de mayo, día en que cumpliría años mi bisabuelo Cristóbal Santiago.

Te acompaño con poesía
Presento el libro Sombras de Colores en la 43° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Es 4 de mayo, día en que cumpliría años mi bisabuelo Cristóbal Santiago.
Lo escribí para Luz, mi primera hija, y lo reescribo ahora para Diana.
Para la segunda presentación de mi libro, que fue en la Feria del Libro de Mendoza, armé un video con fotos que representan todo lo que me inspiró para escribir las Sombras de Colores. Me acompañó Fito Páez, con su Mariposa Tecnicolor.
Y salía a la calle con la ropa impregnada de peste a incienso. El mareo que sentía recordaba los viajes de vacaciones en las sierras de Córdoba, cuando peleábamos con mi hermano para ocupar el mayor espacio del asiento trasero del Ford Falcon. Casi siempre terminábamos manchando el auto. Yo, por el vértigo, y mi hermano por verme vomitar. Mi madre se enojaba muchísimo conmigo, me repetía que debía mirar para adelante el paisaje divino y dejar las revistas de historietas para cuando llegáramos. Mi padre limpiaba y perfumaba el coche antes de continuar camino.
Unos libros sagrados de divulgación reciente han develado quién fue el descendiente de Adán, en séptima generación, que fundó la idea de que el nombre paterno cobijara al de los hijos.
La costumbre de utilizar un apellido, data de tiempos más antiguos de lo que se ha creído hasta ahora. Los escritos custodiados durante siglos, entre los archivos secretos del Vaticano, vienen a dar asidero a la tradición oral que han conservado en forma de poesía algunas comunidades campesinas de Europa oriental (Aún nadie ha sabido explicar cómo han permanecido tan incomunicados los trovadores con la gran colectividad de Iberoamérica que, en forma dispersa pero avasallante, continúa extendiendo las ramas del apellido original).
Melancólico Buenos Aires
me recibe como siempre,
recordándome a Cristóbal
en cada calle de encierro.
Abuelo de mi madre,
gran contador de cuentos,
me abrazaste con tu noche
sin dejarme algún recuerdo.
Tu voz se fue borrando
mis sueños te olvidaron
desapareció todo aquello
que pocas veces me narraron.
Yo contaba quince años
flores nuevas llevé a tu nicho
mi abuela te conversaba
poco antes de irse contigo.
Junto a ella, temerosa
leí las letras grabadas,
el asombro me embargó:
tu bisnieta la dedicaba.
Cuánta nostalgia brotó
en aquel silencio de sala
porque tal vez tu tibio pecho
pudo ser mi primera almohada.
Con viejas fotos, preguntas
una anécdota por tía
conseguí reconocerte
en los poemas que escribía.
De niña me hamacabas
en tus piernas tullecidas,
relatando las historias
de otras tierras en tu vida.
En las memoria surgieron
las coplas que recitabas
tus manos suaves y gruesas
que mi columpio empujaban.
Logré vencer el olvido
tras el puente de los juicios
veo la trama al fin
de padres madres e hijos
Bisabuelo por ti seré
Santiago en la mirada,
Santiago para nombrarte,
Santiago en pluma y en habla.
Falta de apetito, silencio,
nadie quiere escuchar hablar,
ya no sé qué pensar,
luto anticipado.