Poema de las tetas caídas

El de las tetas caídas. Este es el poema que más me piden que recite y que he disfrutado memorizar para compartirlo. Nació en medio del proceso de aceptar los cambios que aparecieron en mi cuerpo después de los embarazos y del dar de mamar.

En este blog no he escrito mucho de temas tabú. Alguien puede pensar que me avergüenza hablar así de mi cuerpo. Y es cierto, al principio me costó, pero cada vez me resulta más natural hacerlo.

Poemas recitados

Recuerdo con alegría una vez que compartí este poema en una peña y una señora mayor se paró para aplaudir de pie y felicitarme. En otra oportunidad Yoel, mi compañero, cerró con un «¡Hurra!» que no esperaba: «Yo también amo esas tetas caídas» y la risa de los presentes.

Debo admitir que hubo un recitado que me costó bastante, en la playa. El desafío que me propuso mi hermana Evangelina terminó en un video algo atrevido que pongo al final.

Entonces, aquí la invitación: Aceptar el cuerpo frente al espejo, aceptar el río seco frente a lo que se espera de una madre. Aceptarte diferente y amarte así.

Este es el poema de mis tetas caídas:

Claves para evitar el lenguaje sexista en tus escritos

Hoy traigo la síntesis de un texto que sirve para comunicarnos libres del lenguaje sexista.

La Suelta, Laura Fiochetta, compartió conmigo un documento muy práctico que en pocas páginas propone un uso no sexista de la lengua castellana. El título es Porque las palabras no se las lleva el viento… y lo escribió Teresa Meana Suárez, una española filóloga, profesora de lengua y literatura castellana en un instituto de secundaria de Valencia y feminista perteneciente a la Casa de la Dona de Valencia.

Contraintuitivo

Al parecer las creaciones posmodernas deben ser intuitivas: software para novatos, páginas web para semi-analfabetos y aparatos simples para alérgicos a los manuales. ¿Y los libros deben ser también intuitivos?