¿Sabías que las plantas necesitan que la tierra alrededor de las raíces esté floja (tenga aire) para absorber el agua? El primer capítulo del libro taller El Camino del Artista, de Julia Cameron, activa el vigor de dar aire a las raíces. Si la tierra está compacta, el agua no llega donde se necesita. Por eso, lo primero que hacés en esta etapa es aflojar, dar espacio.
Quienes me conocen saben que adoro las metáforas huerteras. Observar las plantas me enseñó mucho sobre mis procesos creativos. Esto fue gracias a una discípula de Carl Gustav Jung: Clarissa Pinkola Estés. En su libro Mujeres que corren con los lobos, la autora compara la naturaleza salvaje con el ser creativo que habita en las mujeres (y, agrego, en todas las personas).

Recuperar una sensación de seguridad
El capítulo 1, la primera semana de El Camino del Artista propone “recuperar una sensación de seguridad”. ¿Acaso no son las raíces lo que sostiene al reino vegetal? En un sentido simbólico, nuestras raíces hablan de los orígenes: la conexión con nuestros ancestros. Aunque Cameron invita a revisar el sustento que nos da todo lo que nutrió o desnutrió a nuestro ser creativo.
¿Fueron apoyados nuestros intereses artísticos? ¿Nos invitaron a explorar el arte como un juego?
En los ejercicios de esta semana, muchos descubrimos que la falta de apoyo no depende tanto de los recursos económicos de nuestra familia, sino de su capacidad de darnos nutrición emocional.
Muchas familias enseñan que el arte es un territorio exclusivo de genios: los que brillan en televisión o logran fama desde pequeños. Esta visión nos convierte en “artistas sombra”, según Julia Cameron, incapaces de confiar en nuestro propio talento creativo.
Aunque en familias de artistas las infancias pueden encontrar más sustento, no siempre es determinante. También toca revisar la influencia del contexto escolar, las amistades y relaciones con mentores que bien pudieron convertirse en “monstruos” o en “defensores” de nuestra creatividad. Incluso ambas figuras pudieron converger en una sola persona.
Cuando estas verdades emergen, es natural sentir bronca. Padres, maestrxs o amigxs pudieron fallarnos, pero también nosotrxs mismos no supimos cómo apoyarnos.
De allí que los ejercicios del primer capítulo nos invitan a irnos hacia lo profundo. Reconocer esa bronca, darle un rostro y, sobre todo, recordar de qué modo, con qué palabras hubo seres que sí nos animaron en nuestro camino creativo.
Ya sea que hoy encuentres que tu pasado haya sido positivo o no (que fue las dos cosas, sin dudas), ahora la tarea es proteger al niño artista que llevás dentro. Comenzá a reescribir tu historia. Aprendé a darte ánimos, a consolarte y comprenderte.
Aquí puedes ver el resumen que hice en video sobre la primera semana de El camino del artista.
Ejercicio: “Me comprendo”
Este ejercicio, que aprendí de la médica Elisabeth Retamoza, es una herramienta poderosa para sanar. Decimos en voz alta:
“Me comprendo por…” y enumeramos nuestros aparentes errores. Por ejemplo:
- Me comprendo por demorarme en escribir este post.
- Me comprendo por haber dejado mi blog abandonado.
- Me comprendo por estar cansada.
- Me comprendo por publicar esto tarde.
Si estás en un grupo o con otra persona, pueden turnarse para decir un «me comprendo» por vez. Este acto simple te va a ayudar a soltar culpas y dar paso al aire que necesitan las raíces de tu creatividad.
Contame cómo siguen tus pasos en el camino ¡Ánimo!

