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Manía prematura
Las manos menudas
de nudillos desgastados,
oscuras y aún lampiñas.
de nudillos desgastados,
oscuras y aún lampiñas.

Te acompaño con poesía
Mil deseos que embrollan
vaya a saber en cuantos nudos,
prisionero en gatunas zarpas
que mi corazón malogran.
Falta de apetito, silencio,
nadie quiere escuchar hablar,
ya no sé qué pensar,
luto anticipado.
Habrá silencios eternos
bajo la tibia esperanza
habrá suspiros sin dueño
en el jardín de mi casa.
De la más triste de las miradas
una noche como tantas otras,
sin darme cuenta la observaba
cristalina, dolida y floja.
Álamos en fila
se visten de fuego
como al atardecer
(roban al sol la idea
de aparecer)
pero sus hojas marchitas,
lo puedes ver,
con la primera brisa
van a caer.