¿Qué madre o padre no quiere dedicarle un poema a una hija? Pero ¿cómo poner en palabras este amor incondicional. Observar a mis hijas es un acto de asombro. Vidas que salieron de mí, en lo físico, pero que desconozco casi por completo. Alguna vez creí que ese pequeño ser era parte mía. Y no. Es una persona diferente, que viene a transformarme la vida. Por eso a mis hijas las llamo maestras. Mucho más que cualquiera de los manuales de enseñanza espiritual de los grandes maestros ascendidos (que aprecio leer), Luz y Diana me invitan a prestar atención al momento presente. Con una pregunta, un gesto, una sonrisa, me animan a despertar. Día de la niñez El segundo domingo de agosto celebramos en Argentina el día de la niñez, día de las infancias o día del niño (si preferís adherir al lenguaje sexista ). Para mí, esta fecha remite a chocolatada, juegos y un sorteo espectacular de juguetes que mi colegio primario hacía después de misa. La misa más concurrida del año,...