Volví a enamorarme a los 39 años. Otra vez me ilusioné y me entregué, como si volviera a los 17. Con esta nueva relación aprendí sobre la valentía de enamorarse. Esa de la que hablaba tanto la Violeta Parra. ¿Por qué hablo en pasado? Este fue el noviazgo más breve de mi vida. Aún así, debo reconocer la intensidad terrible de lo dos veces bueno. Nos dimos la mano por un tiempo breve e intenso. Imagino que en un tiempo voy a mirar esta experiencia con distancia y sé que, como tantas otras veces, va a dejar de doler. También es posible que olvide cuánto molesta el mal de amores. Esa espina que, invisible, permanece hincada en la carne y amenaza con envenenarlo todo. Esa espina que, invisible, permanece hincada en la carne y amenaza con envenenarlo todo. Anabel González Ocáterli Un poema sobre la valentía del amor En este tiempo me ha acompañado un poema que creí bello, aunque hoy no lo sienta tan así. Pese al dolor sé que volveré a tener la valentía de enamora...