Bitácora de Permiso para escribir Es el primer día. Salgo de dar clases en Los Álamos . Aún debo hacer un trámite en la ciudad de Mendoza y asistir a una reunión online antes del taller. Quería pasar por casa, pero ya no tengo tiempo. Mientras manejo, mastico medio sánguche de milanesa que compré en el quiosco de la escuela. En la ruta mi cabeza se despeja. Voy sin música porque sé que ahí es cuando llega la luz: sí, eso es lo que tengo que decir en tal clase; así es el personaje de la novela. Esta vez, apenas tomo el Acceso Este, me acuerdo de las flores: quiero flores en la mesa del taller. Y justo, cuando todavía no he tomado suficiente velocidad, veo unos yuyos con pétalos amarillos en el costado de la avenida. A llega conmigo. Asistimos juntas a la reunión online, con el internet del Taller Flor de Lis . Aún no termina el encuentro virtual cuando llega S. Viene con su marido. Lo señala y aclara que él la trajo, si no, no venía. Durante la semana me habían ...