Nuestras historias se parecen.
Un hilo de seda traza cada punto,
bordado infinito.
Nuestras miradas se parecen,
encuentran la tarde roja
dibujan juntas el amanecer.
Nuestros cuerpos se parecen,
saben coincidir en el punto
espacio perfecto.
Nuestras almas se parecen
en el vértigo voraz de esta vida
que desiguala,
para hacernos únicos.
Más sobre el libro, aquí.
Desenchufarme por completo. Creí que iba a ser hermoso estar sin teléfono ni whatsapp. Quizás me había quedado con una idea romántica de la desconexión total. La última vez que me entusiasmé con un trabajo de periodista —hace apenas tres años— anduve investigando el tema: entrevisté a tres personas que, pese a tener una vida social y profesional activa, no usaban mensajería de whatsapp ¡En en plena década del 2020! No sé si ustedes saben. Hace un tiempo que mi vida laboral gira en torno a la elaboración de alimentos agroecológicos, aunque sigo con la docencia universitaria y coordino talleres y acompañamientos en torno a la creatividad y la escritura humana. Entonces yo, con este gen ermitaño (de padre agricultor y madre lectora empedernida. Por algo soy poeta, pues), vengo y pierdo mi teléfono móvil. Entonces caigo, caigo y caigo en el deseo de desconectarme por completo de la pantalla. Nuevamente, porque esto ya me ha pasado antes . Lo curioso es que quedarme sin teléfono n...
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