Ir al contenido principal

El primer poema que escribí (y guardé)

La verdad, la verdad. El primer poema que escribí no sé dónde habrá quedado.

Recuerdo que de muy pequeña me divertía rimar palabras. El primer poema que escribí, estoy segura, lo hice basándome en una poesía infantil que encontré en la revista Anteojito.

Usé las palabras finales de cada verso y les cambié las otras, dándole un sentido nuevo.

Después me solté con la rima. Recuerdo haber escrito un chorizo muy largo de palabras que algún sentido tenían. Solo que perdí ese primer manuscrito.

En cambio, conservé un periódico que escribí una vez por meses. Lo hice desde que tenía 9 años hasta los 16.

Allí contaba cosas que sentía que eran importantes para ese momento de mi vida. Y alguna que otra información que aún hoy considero de valor.

Cuando nació mi hermanita Evangelina. Cuando salí segunda escolta suplente de la bandera, en la escuela primaria. O bien, cuando Argentina quedó fuera de la Copa del Mundo por perder en cuartos de final contra Holanda... Y así. Está la lista de libros que leía en ese tiempo, las canciones que cantamos en un viaje de egresados a Carlos Paz, los nombres de mis compañeros de curso y mis primos. Un árbol genealógico bastante completo.

El primer poema que guardé

Allí, entre esas páginas, el 11 de octubre de 1995 (cuando tenía 11 años o 137 meses) aparece el primer poema que aún guardo, con título y todo:

Dice así:

*LA VIDA

La vida no es una cosa

la vida son sombras de

alguna otra cosa.

Cada uno sabe de qué tamaño es

la sombra de su vida, porque si no

lo sabe es porque no le importa

ni le gusta su vida.

Debajo del poema hay una frase que creo haber escuchado y copiado de algún lugar:
"Nuestra vida la podemos moldear como queremos en la infancia".

*Como podés ver en la foto, he respetado los versos como estaban escritos y no les he cambiado ninguna palabra.

Tengo mil ganas de juzgar el poema y la frase de abajo, pero me guardo las ganas.

Prefiero preguntarle a mi hija, Luz, de 9 años, qué piensa ella de lo que escribí. Dijo "guau, sí" y que mi letra se parece mucho a la de ella.

¿Que te pareció el poema? ¿Será casualidad que (20 años después) mi primer libro se tituló Sombras de colores?

Comentarios

Entradas populares de este blog

Vivir sin smartphone: desconexión total

Desenchufarme por completo. Creí que iba a ser hermoso estar sin teléfono ni whatsapp. Quizás me había quedado con una idea romántica de la desconexión total. La última vez que me entusiasmé con un trabajo de periodista —hace apenas tres años— anduve investigando el tema: entrevisté a tres personas que, pese a tener una vida social y profesional activa, no usaban mensajería de whatsapp ¡En en plena década del 2020! No sé si ustedes saben. Hace un tiempo que mi vida laboral gira en torno a la elaboración de alimentos agroecológicos, aunque sigo con la docencia universitaria y coordino talleres y acompañamientos en torno a la creatividad y la escritura humana. Entonces yo, con este gen ermitaño (de padre agricultor y madre lectora empedernida. Por algo soy poeta, pues), vengo y pierdo mi teléfono móvil. Entonces caigo, caigo y caigo en el deseo de desconectarme por completo de la pantalla. Nuevamente, porque esto ya me ha pasado antes . Lo curioso es que quedarme sin teléfono n...

Mi propia plegaria del artista: Energía creativa que me constituiste..

Una de las tareas que propone Julia Cameron en las últimas semanas de ejercicios, dentro del maravilloso taller de desbloqueo creativo que es el libro El Camino del Artista, consiste en escribir la propia plegaria del artista. Esa oración que invita a conectar con la propia creatividad. La escribí hace algunos años, dos o tres quizás. Esta semana la saqué para compartirla con un nuevo círculo sagrado de artistas que estamos formando para trabajar El Camino del Artista. Leerla me conmovió inmensamente, no recordaba que fuera tan bella. Ahora quiero aprenderme de memoria esta plegaria del artista y te la ofrezco a vos, a ti, a quien lea esto y resuene con estas palabras.

Sobre el Día del Periodista y el cierre del diario El Editor Mendoza

Hoy, en el Día del periodista, comparto información sobre el reciente cierre de El Editor Mendoza, cuyo slogan fue "El periodismo que hacía falta". Este portal de noticias funcionó durante un año y medio en la provincia. Pero el dueño decidió ponerle fin hace una semana. Además de despedir a quince periodistas , el cierre de El Editor Mendoza también eliminó por unos días la página web, las redes sociales y con ellos pareció haberse perdido el archivo de notas. ¿Alguien leyó la novela 1984 , de George Orwell? Un diario vaporizado. ¿Fahrenheit 451, de Ray Bradbury? Solo que ya no hace falta conseguir todos los ejemplares para prenderlos fuego. Ahora, con los diarios digitales, basta con pulsar la tecla "delete" para que nadie pueda recuperar la memoria de lo escrito. Ya no hacen falta hogueras para desaparecer textos que son archivo, memoria, testimonio. Luego hubo novedades: "La web está semana volvió pero se congeló en el día del cierre , ...